Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” Pero yo les digo: No resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. Si alguien te demanda y te quiere quitar la camisa, déjale que se lleve también tu capa. Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos. A cualquiera que te pida algo, dáselo; y no le vuelvas la espalda al que te pida prestado.
También han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen. Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así.Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.
REFLEXIONES: José Antonio Pagola + Fray Marcos Hermann Rodríguez, sj
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domingo, 19 de febrero de 2017
Domingo VII del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 5, 38-48) 19 de febrero de 2017
sábado, 11 de febrero de 2017
Domingo VI del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 5, 17-37) 12 de febrero de 2017
Mateo 5,17-37
17 »No crean ustedes que yo he venido a suprimir la
ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. 18 Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la
tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo
llegue a su cumplimiento. 19 Por eso, el que no obedece uno de los mandatos de
la ley, aunque sea el más pequeño, ni enseña a la gente a obedecerlo, será
considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece y
enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los
cielos.
20 »Porque les digo a ustedes que, si no superan a los
maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca
entrarán en el reino de los cielos.
21 »Ustedes han oído que a sus antepasados se les
dijo: “No mates, pues el que mate será condenado.” 22 Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su
hermano, será condenado. Al que insulte a su hermano, lo juzgará la Junta
Suprema; y el que injurie gravemente a su hermano, se hará merecedor del fuego
del infierno.
23 »Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te
acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve
primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y
presentar tu ofrenda.
25 »Si alguien te lleva a juicio, ponte de acuerdo con
él mientras todavía estés a tiempo, para que no te entregue al juez; porque si
no, el juez te entregará a los guardias y te meterán en la cárcel. 26 Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues
el último centavo.
27 »Ustedes han oído que se dijo: “No cometas
adulterio.” 28 Pero yo les digo que cualquiera que
mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
29 »Así pues, si tu ojo derecho te hace caer en
pecado, sácatelo y échalo lejos de ti; es mejor que pierdas una sola parte de
tu cuerpo, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te hace caer en pecado,
córtatela y échala lejos de ti; es mejor que pierdas una sola parte de tu
cuerpo, y no que todo tu cuerpo vaya a parar al infierno.
31 »También se dijo: “Cualquiera que se divorcia de su
esposa, debe darle un certificado de divorcio.” 32 Pero yo les digo que si un hombre se divorcia de su
esposa, a no ser en el caso de una unión ilegal, la pone en peligro de cometer
adulterio. Y el que se casa con una divorciada, comete adulterio.
33 »También han oído ustedes que se dijo a los
antepasados: “No dejes de cumplir lo que hayas ofrecido al Señor bajo
juramento.” 34 Pero yo les digo: simplemente, no
juren. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios;35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies;
ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36 Ni juren ustedes tampoco por su propia cabeza,
porque no pueden hacer blanco o negro ni un solo cabello. 37 Baste con decir claramente “sí” o “no”. Pues lo que
se aparta de esto, es malo.
domingo, 5 de febrero de 2017
Domingo V del Tiempo Ordinario – Ciclo A (Mateo 5, 13-16) 5 de febrero de 2017
Mateo 5, 13-16
Ustedes son la sal de este mundo. Pero
si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para
nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea.
Ustedes son la luz de este mundo. Una
ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. Ni se enciende una
lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que
alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes
que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes
hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.
Reflexiones:
domingo, 8 de enero de 2017
La Epifanía del Señor – Ciclo A (Mateo 2, 1-12) 8 de enero de 2017
Jesús nació en
Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey del
país. Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios del Oriente que se
dedicaban al estudio de las estrellas, y preguntaron:
—¿Dónde está el rey
de los judíos que ha nacido? Pues vimos salir su estrella y hemos venido a
adorarlo.
El rey Herodes se
inquietó mucho al oir esto, y lo mismo les pasó a todos los habitantes de
Jerusalén. Mandó el rey llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los
maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le
dijeron:
—En
Belén de Judea; porque así lo escribió el profeta: ‘En cuanto a ti, Belén, de
la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de esa
tierra; porque de ti saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel.’
Entonces
Herodes llamó en secreto a los sabios, y se informó por ellos del tiempo exacto
en que había aparecido la estrella. Luego los mandó a Belén, y les dijo:
—Vayan
allá, y averigüen todo lo que puedan acerca de ese niño; y cuando lo
encuentren, avísenme, para que yo también vaya a rendirle homenaje.
Con
estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella que habían
visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar
donde estaba el niño. Cuando los sabios vieron la estrella, se alegraron mucho.
Luego entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre; y
arrodillándose le rindieron homenaje. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro,
incienso y mirra. Después, advertidos en sueños de que no debían volver a donde
estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
REFLEXIONES
sábado, 31 de diciembre de 2016
Santa María Madre de Dios – Ciclo A (Lucas 2, 16-21) – 1 de enero de 2017
LUCAS 2, 16-21
15 Cuando los dejaron los ángeles para irse al
cielo, los pastores empezaron a decirse unos a otros:
- Ea, vamos derechos a Belén a ver eso que ha
pasado y que nos ha comunicado el Señor.
16 Fueron a
toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño recostado en el pesebre. 17Al
verlo, les comunicaron las palabras que les habían dicho acerca de aquel niño. 18 Todos
los que lo oyeron quedaron sorprendidos de lo que decían los pastores.
19 María,
por su parte, conservaba el recuerdo de todo esto, meditándolo en su interior.
20 Los
pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían
visto y oído; tal y como les habían dicho.
21 Al
cumplirse los ocho días, cuando tocaba circuncidar al niño, le pusieron de
nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
REFLEXIONES:
domingo, 25 de diciembre de 2016
Natividad del Señor – Ciclo A (Lucas 2, 1-14) 25 de diciembre de 2016
Lucas 2,1-14
domingo, 18 de diciembre de 2016
Domingo IV de Adviento – Ciclo A (Mateo 1, 18-24) – 18 de diciembre de 2016
MATEO 1, 18-24
18 Así nació Jesús el Mesías: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
19 Su esposo, José, que era hombre justo y no quería infamarla, decidió repudiarla en secreto. 20 Pero, apenas tomó esta resolución, se le apareció en sueños el ángel del Señor, que le dijo:
- José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte contigo a María, tu mujer, porque la criatura que lleva en su seno viene del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás de nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.
22 Esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: 23 Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán de nombre Emanuel (Is 7,14) (que significa «Dios con nosotros»).
24 Cuando se despertó José, hizo lo que le había dicho el ángel del Señor y se llevó a su mujer a su casa.
REFLEXIONES:
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